RUTH HACE TEMBLAR MÁLAGA
El pasado jueves, la Sala La Trinchera de Málaga se convirtió en templo del rock y la reivindicación con la parada malagueña del Blacksheep Tour de Ruth Lorenzo. Eran aproximadamente las 21:15 cuando comenzó a sonar I Hate My Life y, uno a uno, los músicos fueron bajando por las escaleras, seguidos por la propia Ruth, que saludó con la mano mientras el público estallaba en gritos.
Sin apenas preámbulos, arrancó con Sticks & Stones, marcando desde el primer acorde la energía de una noche intensa. Vestida con un elegante vestido blanco de encaje, blazer negra y botas negras, ofrecía una imagen que combinaba fuerza y sofisticación, perfectamente alineada con el espíritu rebelde de la gira.
“Bienvenidos a esta nuestra congregación donde ser una oveja negra es más bien un piropo. Pues es símbolo de resistencia, rebeldía”, proclamó Ruth ante una sala entregada y continuó diciendo: “Muchas veces jugamos a un juego muy peligroso diseñado para que andemos como un rebaño enorme que no se sabe a dónde va y ese pastor que los protege contra el lobo es el que se lo acaba comiendo siempre. Os invito esta noche a que conectéis con el rebelde que lleváis dentro”. Los aplausos fueron inmediatos y desde el público se escuchó un rotundo “¡dilo!”.
Ruth cantó con esa voz de rock desgarradora que la caracteriza, combinando potencia, matices y una intensidad que atraviesa. Su capacidad para sostener notas largas y luego romper en garra pura volvió a demostrar por qué es una de las voces más sólidas del panorama actual. Se movía sin descanso por el escenario, acercándose a los músicos, compartiendo miradas y complicidad, mientras el público acompañaba con palmas.
Uno de los momentos más celebrados llegó cuando anunció: “Y ahora para los nostálgicos una canción de las mejores bandas del mundo: Tie Your Mother Down de Queen”. El grito de “¡reina!” se impuso entre la multitud antes de que comenzaran los primeros acordes del clásico de Queen, que sonó contundente y vibrante.
También hubo espacio para la ironía y la cercanía. “Málaga, no os imagináis las ganas que yo tenía de una gira de rock en salas. Siento decepcionar a gente que me ha preguntado si iba a cantar Dancing in the Rain, ya está muerta, la maté hace tiempo”, bromeó entre risas, provocando carcajadas y aplausos cómplices. Aquel tema, con el que representó a España en Eurovisión en 2014 y que la dio a conocer al gran público, pertenece a otra etapa que en el Blacksheep Tour queda atrás para dejar paso a una Ruth más libre, más eléctrica y más fiel a su instinto.
Pero el concierto no solo miró al pasado. Ruth adelantó que ya está trabajando en su próximo disco, “bastante cañero”, y regaló al público una primera muestra con Animal Instint. La sala escuchó con atención reverencial y, al terminar, los aplausos se mezclaron con gritos de “¡te queremos!”. Entre canción y canción, algunos asistentes aprovechaban para hacerse selfies con la artista de fondo, inmortalizando una noche que se sentía especial.
La presentación de la banda puso de relieve el engranaje perfecto que sostiene el directo, músicos sólidos y entregados que acompañan a una artista que vive cada tema como si fuera el último.
El Blacksheep Tour no es solo una sucesión de canciones, sino una declaración de intenciones: una invitación a abrazar la diferencia, a celebrar la rebeldía y a recordar que, a veces, ser la oveja negra es el mayor de los orgullos. Málaga respondió con energía, y Ruth Lorenzo confirmó que su terreno natural sigue siendo el escenario, donde su voz y su mensaje encuentran su forma más auténtica y poderosa.
María García Castro - DOUBLE G - articulo original